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lunes, 19 de septiembre de 2011

Carta final pre-mortem del papirri




Hoy me llamaron para decirme que había muerto. Inmediatamente me pellizqué, parece que sigo nomás por acá. No estoy preparado todavía para partir al más allá, a la nada, al vacío eterno. En todo caso esta señal me impulsa a dejar algunas cosas en claro, públicamente.

Lo único más o menos significativo que realicé en este breve paso por la vida terráquea es componer canciones y algunas músicas. Unas 100 canciones están grabadas, las únicas que se están vendiendo son de los primeros cuatros discos incluidos en una Antojolia que hicimos con el sello Discolandia. Aclaración necesaria: ellos no son los dueños de las canciones, son dueños de la grabación de estas canciones, de las versiones. Y por estas ventas también tienen que pagar un derecho. Estos derechos que incluyen las canciones de los discos Hasta Ahurita, Cuentacantos, Qué tal Metal y Bien le cascaremos los administra la Sociedad Boliviana de Autores y compositores. (Sobodaycom). Si estuviéramos en un país más organizado, esto significaría un dinero interesante para mi futura bella viuda. Sin embargo, la realidad es otra. Hace un mes me cancelaron 100 dólares por un cuatrimestre por derechos de ejecución y venta de estas canciones de Antojolia, que deben ser unas 70. Por lo tanto el asunto se vuelve más bien simbólico, ojalá que estas canciones sirvan de algo, por lo menos para reír un poco.

De los otros cuatro discos, soy yo el propietario. Y por eso mismo no hay discos a la venta porque Papirri Producciones está en paro. Son los CD Full Guitarra, Cara Conocida, El Papirri en Vivo y Helado Propicio. Deben sumar unas cuarenta canciones, sobresale “Zamba Geisha”, la versión en vivo de la “Metafísica Popular”, “Hay que tomar partido”, “Zamba para Anita”, “Pa ques decir”. Propongo un Comité de Recuerdos del Papirri, compuesto por algunos amigos interesados en esta obrita, serían los amigos Raúl Peñaranda Undurraga, Claudia Benavente, Sergio de la Zerda (Cochabamba), Ricardo Herrera (Santa Cruz) y Edwin Medrano (El Astroboy). Ustedes, hermanos, háganse cargo de estos discos, prodúzcanlos, véndanlos -por ejemplo en Radio Deseo-, las pequeñas ganancias, que sirvan para dar de comer a los changos de la Fundación Nueva Vida (ex K’aruru) de los lustra calzados de la extinta Pérez Velasco. También los derechos del libro “Crónicas del Papirri”, que sirvan para lo mismo, y ojalá publiquen el volumen dos que está listo. Juntando los derechos de Sobodaycom, más los derechos de los discos grabados en Discolandia, las ventas de los cuatro discos nuestros más los dos libros, se pueden lograr -estimo- unos 110 dólares al mes, para hacer pan para los changos de la Cabeza de Zepita.

En cuanto a mis guitarras, la Goudin, la Takamine y la Gamboa, los cuadros de casa y los libros, sería bueno que sirvan para algo, hagan una rifa, una kermesse, pónganse de acuerdo con la bella viuda, hagan algo que valga la pena.

Al Conservatorio Nacional de Música, que no se olviden que di clases interesantes 15 años allí sin ningún beneficio. Tengo exalumnos ilustres como “Grillo” Villegas, Emma Junaro, Sergio Arévalo, Simón Lujan, “Jimbo” Illanes, y tantos otros músicos que aprendieron a leer música con mi método en base a la música aymara. Que continúen en el Conser con ese método que es interesante. Esos dineros que tendrían que haberme reconocido por tantos años de servicio se los regalo, que sirva de ejemplo para ver cómo se trata a los docentes temporales, a los que nos hacen contratitos mañudos de nueve meses anuales.

En cuanto a mi esposa y compañera, la bella Carolina, le dejo mi único bien material, con su impresionante vista del Illimani, en el edificio más viejo pero el más entrañable de La Paz. Y una jubilación simpática que ojalá no sea virtual, por tantos años de aguantar a jefes, giles, políticos, presiones, memorándums y demás. Amor, véndelo si quieres, casita hazte, con muchas plantas y animalitos, como siempre lo quisimos. Ella verá cómo ayudar a mi hermano mayor que está enfermo y destituido (espero que por un tiempo), del día y de la noche.

En cuanto a mi agotado cuerpo, bien lo van a festejar y ch’allar. Que haya banda para los huayños, que los afrobolivianos revienten con sus bombos y Norte Potosí le casque bien. Luego van a tener que volverme ceniza y esparcirme en el lago sagrado, lejitos del borde, para siempre.

A las guaguas que tuve y sus papás no han querido que yo reconozca, ahicito lo dejaremos. Papá biológico hey sido, para que no haya líos cerremos el tema, donador de semen le llamaremos. Esito sería todo. Así nomás había sido este corto recorrido. Les dejo la risa plena de “Metafísica popular”, la sensibilidad profunda de “Zamba geisha”, la fuerza de “Bien el cascaremos”, la ternura de “Alasita”.

Amor, no te olvides de mi Sabinita, de mis 54 ahijados, bien trátales a las que me amaron, invítales tecito. Y a veces, acuérdate de mí.

Quito, agosto del 2011

PD. Si todavía sigo en este planeta, se puede reformular este testamento público de emergencia según los acontecimientos venideros.

jueves, 27 de enero de 2011

LA HILARIASHON


Desde el Ombligo del Mundo... Por: El Papirri


Ella llegó a mi vida como una bendición, días después mi madre se iba al cielo. Yo había cumplido 13 años pero parecía de 8, flaco, tímido, hipersensible, inseguro. Ella era la típica cholita paceña, con el borzalino en equilibrio, la manta tinturada de diario y otra mas exquisita para el domingo, los aretes dorados colgando en llamerada, un topo de plata unía las prendas, polleras gloriosas aladas en calamina, los encajes de sus interiores inmaculados de decoro, un t’usu sólido y moreno para bailar huayños, para girar y girar con los chutas hasta el infinito. Los zapatitos de miniatura parecían bordados a mano, pancito de miga era su pie sin zapato.
Cholita joven, estudiante del CEMA de la Escuelita Ecuador, se llamaba Hilaria, de apellido Chami, de la zona de Sorata,  lunareja, se reía con todos sus ojitos pues la viruela la había calado; cejas como cerritos, una quemadura cruel le manchaba la comisura del labio izquierdo. Cuando se lavaba el cabello en la terraza, sorprendía la cantidad y calidad de hebras que chorreaban como cascadas tostadas iluminando la mañana. Una camisetita blanca sugería el pezón morado adolescente. Yo permanecía absorto al contemplar la artesanía de las trenzas, la velocidad de sus dedos ensortijándose, el tarareo tierno de sus huayños.
Me había quedado huérfano, mis hermanos se habían casado y se fueron a otra parte, mi padre estaba perseguido por las dictaduras de turno. Aparecía un ratito a resoplos, yo le mostraba la libreta, me daba plata para los recreos, a la Hilaria le daba  su sueldo, algo para el mercado, movilidades, para pagar el colegio y se iba presuroso de nuevo. Algunas veces estaba confinado, otras veces refugiado en el Perú. Cinco años me quedé  con la Hilaria.
-Manuelitoshon, tienes que hacer la tareashon. Después tomamos un tesitoshon, y tienes que ordenar tu ropa para mañanashon, ordenaba dulce. A todo le ponía shon.
En las noches solía dormirme en sus enaguas, me arrullaba con su olor a coca profunda, acariciaba mis rulos, me buscaba pulgas. Lavábamos juntos ropa escuchando aquellas pioneras radios aymaras casi clandestinas de la década del setenta. Así, aprendí a mover el cerquillo en la kullawada, a animar en las morenadas, a silbar tarkeadas, a tejer, a saludar y contar  en aymara, a reírnos  jugando al ludoshon. Fue mi consejera de las primeras chicas, a k’alazos me volvía a la casa cuando me quedaba a huayronquear con mis cuates. Hablábamos también con eco—con ecooo, yaaa. Me enseñó a comer pasankallas en el ex parque de los monos, a tirarnos con naranjas, a volar por el resbalin, a revolcarnos en el sol. Cuando salí bachiller ella me llevo del brazo.
Un día desapareció para siempre, se fue bajando la subida con su bolsita y su paso coqueto, con su tic tac en la pollera. Llovía afuera y también dentro de mí. Por suerte, la democracia había vuelto y mi padre ya estaba en casa. Entonces le dedique mi primera canción, Hoy es Domingo: Alza las trenzas/ deja las penas/ pon tu polleras hoy es domingo/ trae la guagua/ junta naranjas/ pon tus enaguas/ hoy es domingo, Hoy es Domingo/ hoy es domingo/subite al cerro, allí veremos, la ciudad su resplandor…Era el domingo de la Hilariashon, libre de mi, de mis angustias precoces, de mis llantos por la injusticia por no tener madre. Gracias a ella comprendí al sopocachi denso, al del personal de servicio que alimentó mi alma. Gracias a ella amo intensamente a La Paz y ahora escribo alguito. Mi ángel de la guardia tuvo polleras de cholita paceña y se llamaba Hilaria Chami, por eso cuando algunos insultan diciendo chola o indio i mierda yo me encolerizo pues insultan a mi madre adoptiva.
La Hilariashon apareció luego en la canción Alasita, “Es solo ver al plomero, con su titulo de ingeñero…es solo ver a la Hilaria, y el camión que soñó su infancia”, dishendo. En esta Alasita 2011 te la dedico con todo amor.Me gustaría volver a verte, besarte en tus mejillas de heladero, abrazarte dando vueltas por la calesita de tus polleras, treparme por tus jardines de mantas. Me gustaría saber de ti, mama Hilariashon, ojala nos encontremos en algún mercado paceño comiendo anticucho con salsa de maní. Ojala me reconozcas y me digas Manuelitoshon, habías crecidoshon, hasta viejitoshon te habías vueltoshon ¡  Harto te extraño.

jueves, 21 de octubre de 2010

LA PAZ



Dicen que cumples no se cuantas letras de años, pero no creo,desde aaantes estabas con tu espinazo andino reflejando al mundo, con tus hijos construyendo gigantes templos de piedra, con tus isphis gambeteando un lago de mares. La Paz con tus poros de caseras, tu... derrumbe permanente, tus lunares de heladeros, tu abuelas con sus lentes.Pese a todos cada dia estas mas linda, dramática, mujer sabia, Pachamama, anfiteatro de colosales acontecimientos. Aquí, en La Paz los ríos tienen ruleros y los que no,se comen hombres y casas. Aqui en La Paz, se cuelgan Presidentes, las naranjas voltean tanques,los mineros se suicidan dando vida, los llok'allas del Ayacucho sacan gobiernos a mochilazos, se desentierran muertos después de un año, como anticretico. Aquí todo es verdad: tu cielo, tu altura, tus laderas que se chorrean. La Paz mi ciudad con tu jolke en Mumamypata, te has comido las estrellas y hasta tienes graderías con sus amores a medias. Y sigue el hambre marchando lentamente por el Prado, mientras en los pasillos del poder siiguen engordando la mentira. Siigue la morenada todo el año bailando.La pasank'alla sigue dulce y seca, siigue envuelta.Las velas en sus chorizos y peleas, los osiólogos siguen presentando libros sobre hechos que ven en la tele, los maestros de taxi siiiguen jugando campeonatos que se prolongan en espectaculares farras..sigue el Bolivar conquistando títulos nashonales y perdiendo afuera con gran experiencia. LA PAZ MI CIUDAD. Con tus canchas inclinadas,y tus perros disecados,¡¡¡¡utopista, cementerio!!!con tu muelita del diablo.Y siiguen los artigas en la Yungas, la clefa en la Garita, las putitas plurimiltittuttifruti, el acto cívico con el dos-tres,con el mismo tambor, con el mismo sabor, con el mar que sigue si ser nuestro,con la misma pobreza,y la misma queja del que vive aquí a a fuerza,mientras en el preste siiiguen ingresando los cajones de cheva con cargador. Tal vez un poquito has cambiado: la clase media ya es cuarta, ya no hago reir con "La mamada", a los oligarcones ya ni se los ve,La Eloy se ha chorreado en tus esquinas. Por lo demás mientras todo siiiga así, nos quedamos a adorarte, a bancarte con tus euforias y tus dias de regla, a amarte con tus luces y sombras,con ese espectáculo congelado de verte desde arriba,con la cuchillada precisa del cogotero, con tu magnifico crecimiento de pis hacia el sur. La Paz mi ciudad con tus mejillas de laderas y tus marchas sin motivo y tus frutas esparcidas,el montículo, tu ombligo y hasta tienes una ceja que parece un hombro eterno y tu jopo de Illimani...y tus ríos con ruleros. Porque como decía el que dijo: sólo morirás cuando muera el último de los paceños, y eso está difícil..porque siiigue el paceño irrefutable escuchando su radio, tiñéndose el pelo con agüita recalentada en bañador, jugando su cacho en la Perez y así tu siiigues plena, hermosa, dramática,impresionante, tierna, con la nobleza de acoger a jóvenes, señoritas,señoras y caballeros de toda Bolivia y gringuitos más, protegidos por tus gigantes polleras pues todo se recicla,todo se amontona, todo se renueva en los limites de tu amor. La Paz, mi ciudad, gracias por hacernos creer que todo siigue pese a tanta soledad, a la bobalización, a la decapitalización y a otras mamadas que siguen en los discursos,marchas y reencarnaciones de siempre (El Papirri)